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Buenos Aires (AICA): El papa Francisco proclamará santo al beato argentino José Gabriel del Rosario Brochero, el Cura Brochero, a quien el pontífice considera “pastor con olor a oveja” y ejemplo para los sacerdotes de entrega al servicio evangelizador, en el marco de una celebración eucarística prevista para las 10 hora de Roma (a las 5 hora de Buenos Aires) en la Plaza San Pedro del Vaticano. El sacerdote cordobés que evangelizó a lomo de mula las sierras de Córdoba e hizo propia las necesidades de los sectores más pobres de esta región mediterránea, se convertirá de este modo en el primer santo que nació, vivió y murió en la Argentina.

El papa Francisco proclamará santo al beato argentino José Gabriel del Rosario Brochero, el Cura Brochero, a quien el pontífice considera “pastor con olor a oveja” y ejemplo de entrega al servicio evangelizar para los sacerdotes.

La celebración eucarística está prevista para las 10 hora de Roma (a las 5 hora de Buenos Aires) en la Plaza San Pedro del Vaticano, en la que participarán el presidente Mauricio Macri, casi 40 obispos, cerca de 200 sacerdotes y otros 2.000 argentinos.

En la ceremonia, que durará unas tres horas, el Santo Padre canonizará también a otros seis beatos: el adolescente mexicano José Sánchez Del Río, el obispo español Manuel González García, el religioso francés Salomone Leclercq (Guillaume-Nicolas-Louis Leclercq), los sacerdotes italianos Lodovico Pavoni y Alfonso María Fusco, y la monja francesa Elisabeth de la Santísima Trinidad (Elisabeth Catez).

El Cura Brochero que evangelizó a lomo de mula las sierras de Córdoba e hizo propia las necesidades de los sectores más pobres de esta región mediterránea, se convertirá de este modo en el primer santo que nació, vivió y murió en la Argentina.

Vigilias

La canonización del Cura Brochero se esperará con vigilias de oración en diversos puntos del país, entre otros en la catedral cordobesa de Nuestra Señora de la Asunción y en el predio de la Providencia, de Villa Cura Brochero, donde está el santuario.

Milagros

El 22 de enero pasado, el papa Francisco autorizó al cardenal Angelo Amato SDB, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, la promulgación del decreto que reconoce el segundo milagro atribuido a la intercesión del beato José Gabriel del Rosario Brochero.

El segundo milagro, por intercesión del Cura Brochero, fue la recuperación, sin explicación médica ni científica, de una niña sanjuanina, Camila Brusotti, que estaba al borde de la muerte tras ser salvajemente golpeada. El primer milagro, que permitió declarar beato a Brochero tuvo como protagonista a Nicolás Flores Violino, un niño que superó el pronóstico de una "vida vegetativa" y problemas neurológicos severos tras sufrir un grave accidente vial con apenas meses de vida.

Beatificación

Brochero, quien evangelizó a lomo de mula a los paisanos de las sierras de Córdoba, fue proclamado beato el 14 de septiembre de 2013 en una ceremonia multitudinaria efectuada en la localidad cordobesa que lleva su nombre: Villa Cura Brochero.

En aquella oportunidad, el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor José María Arancedo, leyó una carta en la que el papa Francisco destacó la figura del flamante beato como “pastor con olor a oveja” y aseguró que Brochero fue un “pionero” de la evangelización al llevar el mensaje de Cristo a las “periferias existenciales” y al hacerse “pobre entre los pobres”.

El Cura Brochero

José Gabriel del Rosario Brochero nació el 16 de marzo de 1840 en Santa Rosa de Río Primero, Córdoba. Entró al Seminario Mayor “Nuestra Señora de Loreto”, de Córdoba, el 5 de marzo de 1856, cuando tenía 16 años. Fue ordenado presbítero el 4 de noviembre de 1866 por el obispo de Córdoba monseñor José Vicente Ramírez de Arellano.

Al inicio de su ministerio, el cura Brochero, como le llamaban sus fieles, se destacó por su entrega para socorrer a los enfermos y moribundos de la epidemia de cólera que azotó en 1867 a la ciudad de Córdoba. El 24 de diciembre de 1869 deja la ciudad de Córdoba para hacerse cargo del curato de San Alberto, actualmente conocido como el valle de Traslasierra, instalado en la localidad de Villa del Tránsito.

Se lo recuerda como el "cura gaucho" que asumió como suyas las necesidades de la gente. Con sus propias manos y animando a los pobladores construyó iglesias y capillas, levantó escuelas y abrió caminos entre las montañas. Por aquel tiempo el extenso Curato de San Alberto (de 4.336 kilómetros cuadrados) contaba con poco más de 10.000 habitantes que vivían en lugares distantes sin caminos y sin escuelas, desperdigados por las Sierras Grandes de más de 2.000 metros de altura. Era triste el estado moral y la indigencia material de la gente. Brochero no se desanima, sino que desde ese momento dedica su vida toda no sólo a llevar el Evangelio sino a educar y promocionar a sus habitantes.

Al año siguiente de su llegada, comenzó a llevar a hombres y mujeres a Córdoba, para hacer los Ejercicios Espirituales recorriendo unos 200 kilómetros a través de las sierras. La travesía requería tres días a lomo de mula y las caravanas muchas veces superaban las quinientas personas. Más de una vez fueron sorprendidos por fuertes tormentas de nieve. Al regresar, tras nueve días de silencio, oración y penitencia, sus feligreses cambiaban de vida, seguían el Evangelio y buscaban el desarrollo económico de la zona.

En 1875, con la ayuda de sus feligreses, comenzó la construcción de la Casa de Ejercicios de la entonces Villa del Tránsito (localidad que hoy lleva su nombre). Fue inaugurada en 1877 con tandas que superaron las 700 personas. Durante su ministerio parroquial pasaron más 40.000 personas. También construyó la casa para las religiosas, el colegio de niñas y la residencia para los sacerdotes.

Con sus feligreses construyó más de 200 kilómetros de caminos y varias iglesias, fundó pueblos y se preocupó por la educación de todos. Solicitó ante las autoridades y obtuvo mensajerías, oficinas de correo y estafetas telegráficas. Proyectó el ramal ferroviario que atravesaría el Valle de Traslasierra uniendo Villa Dolores y Soto para sacar a sus queridos serranos de la pobreza en que se encontraban, “abandonados de todos pero no por Dios”, como solía repetir.

En su vejez el padre Brochero enfermó de lepra, al haber compartido el mate y la vida de enfermos de ese mal, que lo dejó sordo y ciego. Debido a su enfermedad, renunció al Curato y vivió unos años con sus hermanas en su pueblo natal. Pero respondiendo a la solicitud de sus antiguos feligreses, regresó a su casa de Villa del Tránsito, muriendo leproso y ciego el 26 de enero de 1914.

Fuente: AICA

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